Una realidad atemporal, sea cual sea el contexto en el que vivamos, es que quién controla la información, está en posesión del poder. Quién tiene potestad para manejar el flujo de informaciones, puede controlar la opinión pública, y por ende, las decisiones que ésta pueda tomar en uso de su soberanía. Esta premisa certera, ha tenido su máxima expresión en los regímenes autoritarios, donde se registran mayores niveles de control de la información que llega y circula por la ciudadanía, ayudada por otros instrumentos de control como el miedo y la represión.
Pero hoy en día, y desde hace ya varios años (desde el boom de internet), los principales ejes proveedores de información, han perdido el puesto como dueños únicos del monopolio informativo. Continúa siendo una realidad, que las personas más poderosas del mundo según rankings elaborados por revistas especializadas, son los dueños de los grandes grupos de empresas informativas.
Lo que ha cambiado es que la información ya no sale de manera unidireccional desde estas empresas hacia los ciudadanos, sino que ahora, gracias a la web 2.0, la información es multidireccional, tiene varios focos, tantos como ciudadanos escriben en la web a través de sus blogs.
Ésta sería la idea principal que se desprede del documental: Blogs, la fiebre de los diarios en la red.
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